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Leemos atónitos cómo un Ex Regidor de Leganés, Gómez Montoya no Pérez Ráez, no se confundan, que éste ya tiene lo suyo, es capaz de acudir a fuentes como el “indignado frente a los indignados” Fernando Savater o hasta el mismísimo Goebbels para pretender defender la “verdad, sinceridad, honestidad, honradez y credibilidad”.
Y para preservar todo ello, lo que hace es tratar de zaherir y faltar a quienes opinan sobre un asunto sangrante, pendiente de decisión judicial, como es el denominado “caso cuadrifolio”. No lo olviden: hablamos de más de 100.000 euros de las arcas públicas de Leganés.
No sabemos si Montoya, con este desparpajo intelectual, pretende convencer a alguien de su “magnifica” (sic) forma de actuar o de sus “brillantes” (sic) logros al frente de la Alcaldía de Leganés.
Pero lo que tenemos muy claro es que hay que estar muy ciego para que Montoya no sea capaz de comprender que cuando imputan judicialmente a alguien tan cercano como a tu propia esposa por gestiones realizadas cuando él mismo era Alcalde, lo más ortodoxo es, sin duda, dimitir y esperar a la resolución judicial, aunque solo sea por vergüenza torera.
Y aún más. Dice que “queda menos para reiniciar una tarea interrumpida”, con lo que parece que ya se está ofreciendo como candidato socialista en Leganés para 2015 independientemente de lo que opinen las bases de su partido (que no le quieren ver ni en pintura) y, lo que es peor, que no sabe o quiere asumir de una vez por todas que por su pésima gestión al frente de Leganés el Partido Socialista pasó de 35.213 votos a sólo 25.900.
Vergonzoso resultado y uno de los mayores logros de Gómez Montoya, que quedará, sin duda, para la historia democrática del socialismo de Leganés.
Muy pocos le apoyan en su partido, es criticado en muchos foros y, pese a todo, se da el lujo de alardear de ser el “futuro del progreso en Leganés” (y más sic).
Resumiendo, Señor Montoya: deje de pretender infundir un toque de mística, que no llega, a su maltrecha vida política, y deje paso a nuevas personas.
Este es el verdadero progreso que necesita la Ciudad.
“Muchos son los buenos, si se da crédito a los testigos; pocos, si se toma declaración a su conciencia”.
Francisco de Quevedo