Un rincón para que los Vecinos de Leganés se expresen libremente...
Muchas veces las primeras impresiones son las que aciertan, y ayer, en el Pleno que pretendía aprobar los presupuestos municipales 2014, nos quedamos con la idea de que Carlos Delgado está muy cerca de perder las formas.
En un Pleno lógicamente nervioso por la materia que se trataba, y, precisamente, un día en el que, por fin, Calle esta elocuente y Gómez Montoya se quita esa capa de pretendida superioridad moral que le caracteriza, Delgado resbaló en las formas.
El fondo de su discurso puede ser más o menos correcto, discutible; sobre todo con las miles de interpretaciones de la reforma de la Ley 27/2013. Pero no son de recibo determinados aspavientos, ciertos comentarios y algunas actitudes. Si el Secretario del Pleno le dice que es técnicamente muy difícil pronunciarse de inmediato sobre una cuestión debatida de la reforma normativa local, Señor Delgado: no insista. A la tercera vez que exige lo mismo está quedando fatal. Puede o no tener razón, pero modere sus comportamientos y sus discursos porque agobia a todo el mundo.
Ello puede ser, nos atrevemos a decir, porque Delgado carece de equipo que le arrope y le aconseje adecuadamente y le pare en determinados momentos (sus otros tres Concejales se esconden cuando Delgado grita), y que se pone muy nervioso cuando hay que tomar decisiones de calado.
Y para más inri, cuando hay que votar, se levantan y se van. Muy mal.
Tranquilícese, Señor Delgado…
“Sabe que los senderos
son todos imposibles,
y por eso de noche
va por ellos en calma”.
Federico García Lorca